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Esto te está costando carísimo y no lo sabes
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Todo en esta sociedad está diseñado para lo mismo: la desconexión. ¿De qué? De ti mismo. Esta desconexión no solo tiene un precio emocional y espiritual, sino que también conlleva un costo físico considerable. Y la expresión de esa desconexión empieza en desconectarte de tu cuerpo.

Estar «dormido» en nuestro cuerpo, ignorando sus señales y necesidades, puede conducirnos a una serie de problemas de salud, dolores y sufrimientos que, en realidad, son evitables. Cuando no has despertado a tus sensaciones, te pierdes a ti.

El Inicio Silencioso de las Enfermedades
Contrario a lo que muchos podrían pensar, las enfermedades no surgen de la noche a la mañana. Comienzan con una pequeña molestia, una señal sutil que, si se ignora, puede desembocar en condiciones más serias. Esta progresión se debe a que, al estar desconectados de nuestro cuerpo, perdemos la capacidad de escuchar y atender estas primeras advertencias. Cada dolor, cada señal de fatiga o malestar, es en realidad un llamado a prestar atención, a cuidarnos. Sin embargo, la desconexión nos hace sordos a estos llamados, empujándonos hacia el deterioro físico.

 

La Pérdida de Uno Mismo en las relaciones
¿Alguna vez te has preguntado cómo te sientes tú en relación a alguien? No como se siente esa persona, no si la entiendes a esa persona, sino cómo te hace sentir a ti. Que te dice tu cuerpo. Nos perdemos en las relaciones cuando dejamos de escuchar cómo nos sentimos y nos desconectamos de nuestro cuerpo. Este desapego nos lleva a ignorar nuestras necesidades, deseos y límites, resultando en relaciones donde prevalece la insatisfacción o el resentimiento. Por ejemplo, alguien puede continuar en una relación que siente que ya no le aporta crecimiento o felicidad, simplemente porque ha perdido la conexión con sus propias sensaciones y emociones, y no reconoce su necesidad de cambio. Otro caso común es cuando alguien cede constantemente a las demandas de otros, ignorando sus propios límites físicos y emocionales, por no estar sintonizado con las señales de agotamiento o incomodidad de su cuerpo. Esta desconexión del cuerpo y de cómo realmente nos sentimos nos lleva a construir relaciones basadas en la adaptación a expectativas externas, en lugar de en un intercambio genuino y enriquecedor que respete nuestra integridad personal.

 

La Pérdida de Uno Mismo en las Obligaciones
La desconexión de nuestro cuerpo no solo afecta nuestra salud física, sino que también nos hace perder nuestra esencia en las relaciones y en el trabajo. Al no estar plenamente presentes, al no sentir plenamente, nos volvemos más propensos a sobre trabajar y sobreentrenar, exigiendo más de lo que nuestro cuerpo puede manejar. Esta sobreexigencia no es más que una receta para el agotamiento y el desgaste, no solo físico sino también emocional y espiritual.

 

El Enorme Costo de la Desconexión
Estos son solo algunos ejemplos. El costo de estar desconectado de nuestro cuerpo es, sin duda, enorme. Va más allá de las visitas al médico, los medicamentos o las terapias físicas. El verdadero costo se mide en la calidad de vida perdida, en la alegría de vivir que se ve mermada por el dolor y la enfermedad. La desconexión nos roba la posibilidad de vivir plenamente, de disfrutar de cada momento y de cada relación en su máxima expresión.

La Invitación al Despertar Somático

Frente a este panorama, la invitación es clara: es momento de despertar. El seminario gratuito «Despertar Somático» ofrece una oportunidad única para comenzar a integrar cuerpo, mente y espíritu, reconectándonos con nosotros mismos y con nuestras sensaciones. A través de este despertar somático, podemos aprender a escuchar las señales de nuestro cuerpo, a atender nuestras necesidades y a vivir de una manera más armónica y saludable.

Este seminario no solo promete ser una puerta de entrada a una mejor calidad de vida, sino que también se presenta como un viaje de redescubrimiento personal, donde aprenderemos a valorar la importancia de estar verdaderamente conectados con nuestro cuerpo. Al final, entenderemos que el costo de estar «dormido» en nuestro cuerpo es demasiado alto como para ignorarlo y que el camino hacia la salud y el bienestar comienza con un simple paso: despertar.

En el video de hoy te cuento más, velo aquí abajo

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Alejandra

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